Referencia · Solfeo y teoría musical
Una cadencia es un giro armónico que cierra una frase o la dirige hacia adelante. Incluso una secuencia sencilla puede sentirse como pregunta y respuesta.
El círculo de quintas muestra la relación entre tonalidades y el orden de aparición de sostenidos y bemoles. Las posiciones vecinas están separadas por una quinta.
Un intervalo diatónico se cuenta entre grados de una tonalidad. Su número depende de la cantidad de nombres de notas incluidos.
El dictado melódico enseña a llevar una secuencia escuchada a la voz, la mano o la escritura. Empieza con frases cortas en una tonalidad conocida.
Una frase musical se parece a una oración con sentido: tiene movimiento, punto culminante y lugar de descanso. Varias frases pueden formar un período.
Un acorde de séptima añade otra tercera a la tríada. Por eso contiene cuatro sonidos distintos en lugar de tres.
El legato, el staccato y el pedal cambian el carácter de una frase. Primero consigue un ritmo claro sin pedal y después añade color.
El dictado rítmico enseña a oír duraciones y silencios sin depender de la altura. Empieza con un compás.
Al leer a primera vista, no te detengas en cada error. Mira un poco hacia delante y mantén el pulso.
La síncopa coloca un acento o el comienzo de un sonido en un tiempo débil o entre tiempos. El ritmo parece desplazado de forma intencional.
Una inversión conserva las mismas notas pero cambia la nota más grave. Así los acordes pueden conectarse con suavidad.
En una inversión, mueve la nota inferior una octava arriba o la superior abajo. Los números suman nueve.
Compara primero la dirección y la distancia en vez de adivinar el nombre al instante. Cantar ayuda a fijar la sensación.
La escala menor puede cambiar los grados sexto y séptimo según la intención musical. Compara las formas de oído.
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